San José, 13 de febrero (elmundo.cr) – El Defensoría del Pueblo alerta sobre la “marcada inestabilidad y un progresivo debilitamiento” en la financiación del Juntas Administrativas y de Educaciónpilares de la gestión operativa del sistema educativo.
El análisis del Defensor del Pueblo muestra que esta situación poner en peligro la igualdad en el acceso a la educación.
Entre 2019 y 2024, el presupuesto destinado a estos casos apenas creció un 6% nominalun aumento insuficiente frente a la inflación acumulada y el aumento de la matrícula escolar. Esto ha provocado una disminución en la capacidad de los centros educativos para cubrir servicios básicos como electricidad, limpieza, material didáctico y mantenimiento.
En 2024, el 11% de las juntas trabajaba con menos de ₡5,5 millones anuales, mientras que el 18% gestionaba más de ₡88 millones, mostrando una brecha estructural en la distribución de recursos. Esta disparidad territorial conduce a una desigualdad de oportunidades para los estudiantes en función de su lugar de origen y condición socioeconómica.
Uno de los hallazgos más preocupantes es la reducción del Fondo de Ley N° 6746, principal fuente de financiamiento de las juntas. En el período 2019-2024, el fondo se redujo en un 56,9%, limitando la capacidad de las instituciones para garantizar los servicios básicos. El monto promedio por estudiante cayó de ₡93.906 en 2019 a ₡41.321 en 2024, “lo que demuestra una disminución en la progresividad del financiamiento educativo”.
El Defensor del Pueblo señala también una laguna en la cobertura de Programa de alimentación escolar (PANEA), que cubre sólo el 63% de los costes estimados para su universalización. Esto significa que cuatro de cada diez estudiantes no reciben alimentación adecuada en los centros educativos, lo que afecta a niños en situación de pobreza, comunidades rurales e indígenas y de educación especial, representando una violación al derecho a la alimentación y a la igualdad de oportunidades educativas.
Además, la Defensoría del Pueblo alerta de la insuficiencia en infraestructura educativa, con recortes en los recursos destinados a esta área entre 2019 y 2022. A esto se suman los recortes en arte, cultura y deportes, que reflejan un retroceso en la educación integral.
El estudio muestra que la inestabilidad presupuestaria ha transferido una carga desproporcionada a las comunidades educativas. En 2024, los fondos propios generados por actividades comunes y aportes del personal docente alcanzaron casi ₡6.000 milloneslo que refleja los esfuerzos de las comunidades por mantener el sistema educativo ante los recortes gubernamentales, que violan el carácter gratuito y universal de la educación pública.
La Defensoría del Pueblo hizo un llamado urgente a reformar el modelo de financiamiento educativo bajo criterios de equidad territorial, progresividad y transparencia, fortaleciendo la rectoría del MEP y el apoyo técnico a los consejos.




