San José, 12 de febrero (elmundo.cr) – El Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (UCCAEP), el Cámara de Industrias de Costa Rica (ICCR), el Cámara de Comercio de Costa Rica (CCC) y el Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (CACIA) expresaron su preocupación por la propuesta de s Impuesto del 10% sobre bebidas carbonatadas.
La iniciativa fue introducida mediante una moción en el proyecto Ley de Modernización del Instituto Costarricense de Deportes y Recreación (ICODER)expediente nº 23.566.
El sector empresarial señala que la inclusión de este impuesto por moción sustancial “viola principios constitucionales fundamentales como legalidad, coherencia legislativa, publicidad y ausencia de sorpresas fiscales”. Sostienen que la jurisprudencia constitucional impide utilizar esta vía para crear nuevos impuestosya que no se ajusta al propósito original del proyecto de ley.
Desde la perspectiva económica, La medida afectará directamente a productores nacionales, importadores y miles de micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES).como tiendas de abarrotes, proveedores, restaurantes y tiendas de conveniencia.
Estas empresas dependen de la comercialización de bebidas carbonatadas, que son productos de alta rotación. Según los empresarios, el aumento de precios reducirá las ventas y afectará la sostenibilidad de estos negocios, con consecuencias negativas para el empleo y la cadena productiva local.
Además, el sector empresarial advierte que la experiencia internacional demuestra que los impuestos selectivos a los productos de consumo masivo puede fomentar el contrabando y el comercio ilegal, debilitar el comercio formal y reducir la recaudación efectiva.
También señalan que esta medida podría complicar el comercio internacional, especialmente con Estados Unidos, principal socio comercial de Costa Rica.
El sector empresarial también critica la incorporación de nuevas cargas regulatorias, como la obligación de certificar rendimientos teóricos de jarabe tipo postmezcla, lo que generará costos adicionales y afectará la seguridad jurídica de las empresas.
Finalmente recuerda esto. La creación de impuestos con el objetivo específico de financiar instituciones públicas es contraria a las buenas prácticas tributarias internacionales, incluidas las recomendaciones de la OCDE, al fragmentar las finanzas públicas y reducir la flexibilidad presupuestaria.
El sector empresarial reitera su disposición al diálogo constructivo y la cooperación para fortalecer el deporte y la recreación nacional, pero rechaza medidas fiscales improvisadas.




